Nacida para amar

Hay veces que solamente escribo para saborear las palabras.
Me siento conectada con el mundo cuando escucho el sonido de mi voz sobre el papel.
Relajo la muñeca y me concentro en lo asombrosamente automático de mis trazos, en la ligazón de las letras y los silencios convertidos en el espacio que las separa.
Me sorprendo cada vez de este fantástico regalo me encontré preparado y a mi disposicón.
Soy afortunada porque sé que estoy hecha para amarlo y ese amor convierte la utilidad en arte y lo hace todo un poco más mío.
Cuando escribo, lo hago siempre como una carícia en mi espalda. No hay nada más íntimo en el mundo que pueda ser a su vez de cualquier otra persona.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no sabía cuánto de mí mismo estaba oculto bajo las palabras. Al escribirlas, nacen a la propia realidad que las fundó. Escribo con el mismo trazo del movimiento de un arqueólogo. Digo estas pavadas, por contrastar un poco.