En una entrevista concedida al diario oficial del Vaticano, "L'Osservatore Romano", Monseñor Girotti, director del penitenciario apostólico (organismo que supervisa la confesión y las indulgencias plenarias de la iglesia) concluyó que la vieja lista de pecados elaborada por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI y popularizada por Dante en La Divina Comedia, no bastaba para describir los tiempos modernos. Girotti hizo referencia a las "nuevas actitudes pecaminosas" del hombre moderno. Así que parece que tenemos nuevos pecados capitales para los tiempos de la globalización. Aún así, el Vaticano ha desmentido que sea algo oficial, es decir, que los pecados capitales siguen siendo los siete de siempre.No Contaminarás
Girotti mencionó los pecados contra la ecología, que hoy en día "revisten un interés especial", sobre todo, por lo que respecta a la contaminación ambiental. Con el pecado mortal de la contaminación ambiental habría que deslindar responsabilidades o directamente enviar al infierno a la mayoría de los estadounidenses, los grandes contaminadores del planeta, y también a los chinos, que si siguen así no se van a salvar de las llamas.
No Manipularás Genéticamente
Bueno, la cosa es fácil, si los científicos se dedican a la manipulación genética, derechos al infierno. El prelado destacó los pecados que se cometen hoy en día "en el área de la bioética", donde se violan "derechos fundamentales de la naturaleza humana, a través de experimentos, manipulaciones genéticas, y cuyos resultados son difíciles de prever y tener bajo control", aseguró Girotti.
No Serás Obscenamente Rico
La nueva lista de Monseñor nos facilita un poco las cosas porque en vez del tortuoso examen de conciencia de la confesión y la sinceridad del arrepentimiento que debían hacer nuestros antepasados, basta con consultar la revista Forbes para encontrar quienes van a poblar el infierno. En todo caso, este pecado será bastante fácil de evitar para la mayoría de los mortales.
No Te Drogarás
Otro de los ámbitos hacia los que apuntó Girotti es el de la droga, "con la que se debilita la psique y se oscurece la inteligencia". Los narcotraficantes nunca se hicieron ilusiones respecto a su destino, pero el caso de los drogadictos parece más complejo: ¿sería justo que terminen en el infierno después de haberlo vivido en la tierra?
No Abortarás
Este ya es un viejo conocido, que ha ascendido de pecado estándar a pecado capital. Dejaremos al margen el debate sobre las madres adolescentes, pobres o con problemas mentales, los frutos de violaciones, la superpoblación y demás, porque está ya tan sobado que no tiene sentido hablar de ello.
No Practicarás la Pedofilia
Bueno, ciertamente eso es algo muy muy feo, pero resulta sumamente sospechoso que lo hayan colocado en el punto de mira del castigo divino. Puede que al margen de lo que sale a la luz, sea un problema suficientemente grande dentro de las filas vaticanas como para que consideren necesaria una medida disuasoria tan contundente.
No Ayudarás a la Injusticia Social y las Diferencias entre Ricos y Pobres
Girotti también mencionó las "desigualdades sociales y económicas, según las cuales los pobres son cada vez más pobres y los ricos, cada vez más ricos", situación que "alimenta una injusticia social insostenible", aseguró. Que bonito todo.
Esta claro que la doctrina eclesiástica está hecha de vaivenes y puntos oscuros, como el sexo de los ángeles. Ya ni siquiera el infierno es un lugar seguro. En 1999 el entonces Papa Juan Pablo segundo había aclarado que no era un lugar sino una situación: el alejamiento de Dios. El año pasado, el actual Papa Benedicto XVI dijo que el infierno si que existe.
El mismo Girotti hizo referencia la semana pasada a la crisis que atraviesa el sacramento de la confesión dentro del mundo católico. El mismo Papa Benedicto XVI también lo reconoció, lamentando que el mundo de hoy esté perdiendo "cada vez más el sentido del pecado". Por esta razón, el Papa recordó que la confesión no consiste sólo en la acusación de los pecados sino que, sobre todo, se trata "de un encuentro personal con Dios". "Cualquier pecado que se cometa, si se reconoce humildemente" y se confiesa, lleva a experimentar "la alegría pacificadora del perdón de Dios", señaló.
Es curioso que la mayor parte de pecados capitales nuevos sean aplicables mayoritariamente dentro del mundo eclesiástico. Podríamos caer en la tentación de creer que todo esto responde a un incipiente sentido de la autocrítica.
Ave Maria

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